En el uso del hipérbaton, Góngora fue un auténtico especialista. A nosotros, poco familiarizados con el saber de su época, nos cuesta leerlo a primera vista. "Es necesario profundizar", explican los que saben. Me gustaría comentar un momento del Polifemo para mostrar, en la próxima nota, cómo valernos del hipérbaton. Veamos la descripción de la caverna del cíclope:
De éste, pues, formidable de la tierra
bostezo, el melancólico vacío
a Polifemo, horror de aquella sierra,
bárbara choza es, albergue umbrío.
Me detendré en la "traducción" de los versos, para que se entienda mejor lo que diré acerca de aquel formidable de la tierra bostezo. Según la versión de Dámaso Alonso, Góngora acaba de expresar esto:
El triste hueco de este formidable bostezo de la tierra (el hueco de esta enorme gruta) sirve al gigante Polifemo, horror y espanto de aquellos montes, de bárbara choza, de sombrío albergue [...]
Los comentaristas destacan la violencia del hipérbaton; el orden lógico sería "formidable bostezo de la tierra", para significar "el agujero de la gruta", como apuntó Alonso en su versión en prosa. Pero hay algo más: la ruptura que se produce entre la última palabra del primer verso ("tierra") y la primera del segundo ("bostezo"), crea una pausa que se acomoda al movimiento fisiológico de... un bostezo.
De éste, pues, formidable de la tierra
bostezo, el melancólico vacío
Como bien dijo Alonso:
Góngora partía de la gran libertad —tan expresiva— que la frase castellana tiene para el orden de sus voces. Pero exageró esa libertad en términos intolerables fuera de su propio arte. Con la poesía gongorina estamos ya en un límite experimental.
En la nota siguiente veremos cómo se puede trabajar con el hipérbaton hoy, casi cuatrocientos años después de Góngora.
Fuente: Taller de corte y corrección de Marcelo di Marco
