011. Perder el tiempo

Los múltiples recursos de estilo son herramientas de nuestra expresión. La misma palabra lo dice: uno recurre a ellos. O, mejor dicho, debería recurrir. Y con criterio práctico, por supuesto: si no los utilizamos, ¿de qué nos sirve recitar de memoria el significado de palabrejas como "hipérbole", "prosopopeya" o "hipotiposis"? A veces da la impresión de que Juan Ramón Jiménez escribió Platero y yo exclusivamente para que le señaláramos las metáforas. Son muy escasos los profesores que invitan a escuchar la sonoridad del estilo, a jugar con las imágenes, a revolcarse en las palabras, a gozar con la sonoridad de frases perfectas como ésta, que también pertenece a Jiménez: 

Toda la tarde es ya un viento marino. 

MdM propone que:

  • Busquemos en un buen diccionario el significado de las palabras entrecomilladas. (Recomienda: Diccionario de uso del español de María Moliner y el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de Manuel Seco).
  • Localicemos en textos literarios un ejemplo para cada uno de esos recursos y que los anotemos.
  • Exageremos o demos vida a algún objeto, o logremos una hipotip…, bueno, una descripción viva.
  • Redactemos nuestros ejemplos al lado de cada recurso.

Si no aprendemos a trabajar con ellos, los recursos estilísticos pueden volverse en contra. En las dos próximas notas veremos cuán destructiva puede ser una figura de construcción.

Fuente: Taller de corte y corrección de Marcelo di Marco