—¡Destrípame! —dijo el texto sin miramiento.
A simple vista, todo estaba en orden; las tildes hacia la derecha, las mayúsculas detrás de los puntos y los signos de interrogación escoltando a las preguntas. Sin embargo, si aquel relato se leía con atención, parecía que se hubiera vuelto loco; el género del adjetivo no concordaba con el del sustantivo, el número del sujeto no coincidía con la...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...