Lo demás, es lo de menos
Cuando cayó a la mezcladora de cemento era por la mañana. Acaba de recibir una llamada del banco para presionarlo con los pagos. Su empresa no iba nada bien desde el comienzo de la crisis, había despedido a todos los empleados —excepto su hermano— y no podía con los pagos. Las deudas superaban con creces los ingresos y los ahorros se habían acabado. Le debían demasiado, no había forma de sostener aquello.
Las palas de la mezcladora desgarraban su pierna derecha y sintió que se hundía más....
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...