La piedra circular que hacía las veces de puerta, giró moviéndose hacia un lado, dejando al descubierto la entrada de la cueva. A través de ella apareció Bylo.
–¡Bylo! –gritó Julius al ver a su amigo.
–¡Julius! –respondió Bylo corriendo a abrazar a su viejo compañero de aventuras– ¡Creí que nunca más te volvería a ver!
–Yo pensé lo mismo –dijo Julius despegándose de su amigo–. De repente, se apagaron las antorchas y me quedé totalmente a oscuras. Te estuve llamando un buen rato,...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...