Un día, Pepito estaba sentado en el césped- bajo un árbol-. Le encantaba escuchar el sonido de las hojas- en su baile con el viento-. Los juegos de luces, entre el sol y las hojas. Disfrutaba con los cambios de color. El inmenso placer que sentía en contacto con la naturaleza lo llenaba de alegría, la misma que le había regalado el inmenso placer de la vida.
Atrás había quedado la etapa en la que su padre y su madre, preocupados porque no aprendía a leer y a escribir, le llevaron a ciertos médicos. Los profesores y las profesoras de...
Seguir leyendo
Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...