Hermosa tarde de otoño incluso en la ciudad, con el aire frío que llegaba poco a poco, diciéndo hasta luego al verano. Caminaba en dirección al colegio, para recoger a mi princesa, mi principal ocupación. El trabajo del día terminaba para mi, pero no para María. Al llegar a casa le dejaría unos minutos para jugar, y María los trataría de alargar.
- Buenas tardes María, ¿qué tal el cole? -sonreía mirando a su hija-.
- Brrr -Respondía la niña, con una mueca.
Me dio la mano como siempre y continuamos en silencio. Me...
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Cogí su mano,.... ...