Aquel día no había ido al colegio porque estaba enferma, así que subí con mi madre a la terraza comunitaria del edificio donde vivíamos. Mientras ella tendía la ropa, yo me asomé a la barandilla.
—¿Quiénes son esos hombres, mamá?
—Son presos —dijo mi madre y sacudió en el aire, con energía, la blusa que llevaba entre las manos. Parecía molesta.
—¿Presos?
—Sí, las personas que están en la cárcel —me respondió—. Anda, ve a jugar un...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...