Raúl acudía a su cita diaria en un antro recóndito a las afueras. Allí le esperaba ella. El tiempo se paraba en aquel lugar. Al regresar al hogar:mentiras, reproches y lágrimas…
Sus días transcurrían pendiente del reloj, deseando volver a verla. Todo perdía sentido al estar frente a ella, su matrimonio, sus hijos y su futuro. Nada importaba, nada recordaba.
Las visitas aumentaron hasta convertirse en una obsesión destructiva. Cegado por una melodía repetitiva e hipnotizado por sus colores.
Llego al límite y obtuvo el...
Seguir leyendo
Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...