Una fina llovizna caía sobre Itsmoor. Era sábado por la mañana y los chicos habían quedado a las nueve menos cuarto en la entrada de la enfermería para ir a recoger a Gerald, pues le daban el alta. Por lo visto, ya estaba lo suficientemente bien como para no permanecer más tiempo allí.
El primero en llegar fue Bylo. No había podido pegar ojo en toda la noche y llevaba rato dando vueltas por los pasillos de la torre. Se recostó en uno de los bancos de la entrada de la enfermería y esperó a sus amigos.
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Cogí su mano,.... ...