Las gotas de sudor resbalan rápidas por mi espalda y se precipitan en el surco que divide mi culo. Me hacen cosquillas mientras este malnacido me encañona por el cogote. ¿Quién me mandaría venir al banco hoy? Precisamente, hoy.
El bebé sigue berreando en el carrito. Su madre no se atreve a tomarlo en brazos y tranquilizarlo; ¡Ay, María, este afán mío por ahorrarte disgustos...! ¡como si tú no fueras a enterarte! El señor gordo hace pucheros, moquea y se pasa el pañuelo sucio por...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...