Cuentan los anales de un pequeño pueblo andaluz, cuyo nombre prefiero silenciar, un curioso y extraño suceso. Coincidiendo con la llegada de un apuesto y guapo médico que se hacía llamar Don Emilio, el estado de salud de las mujeres más lozanas sufrió un súbito deterioro. Raras enfermedades, sin manifestaciones físicas aparentes, empezaron a afectarles sin distinción entre solteras o casadas.
Día a día, el dispensario se abarrotaba de enfermas que lucían sus vestidos de domingo....
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...