Pasé mi primera infancia al cuidado de mis abuelos maternos. Apenas veía a papá y mamá los fines de semana.
El abuelo Ricardo era mi compañero de correrías, el incitador de maravillosas aventuras dentro de nuestro pequeño y cálido mundo. La abuela Elisa era un ser de luz, una de esas personas que, con su presencia, te hacen sentir bien, en paz con el universo.
Los lunes eran mágicos, me llevaban de vuelta al nido. Los viernes... Ah, los viernes. Después de comer me preparaban un bolsito con la...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...