Julius y Bylo llegaron a las puertas de la ciudad con el temor de que no les dejasen entrar, más no había ningún soldado guardándolas.
Dentro, el espectáculo era sobrecogedor. Dos grandes columnas de humo decoraban diabólicamente el cielo de Itsmoor. Corrieron hacia la más cercana, la cual se hallaba a dos calles de distancia.
Una desmesurada cantidad de gente se congregaba intentando apagar las llamas que, sin piedad, devoraban un vetusto edificio. Parecía como si media ciudad se hubiera congregado allí. Un viejo recuerdo...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...