–Pero, ¿qué dices? –preguntó Julius– ¿Cómo que no hay nadie?
–La habitación está vacía –respondió Bylo–. Entra y compruébalo por ti mismo.
–Pero... ¡No puede ser! –dijo Julius entrando en la habitación y mirando alrededor.
–Quizá se haya confundido de habitación la recepcionista –dijo Alana.
–Voy a volver a preguntarle a Gloria –dijo Bylo mientras salía al pasillo y se encaminaba hacia la entrada–, quizá tengas razón. Aunque se me hace muy raro que Gloria se...
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Continúo las correcciones sugeridas...
Cogí su mano,.... ...