Serpenteas hacia mí.
Inyectas el veneno que paraliza, y esperas.
Esperas escondida y acechando sin tregua
desde debajo de la máscara.
En mi interior, silencio
y un ayer que espera despertar.
Te acercas de nuevo, sigilosa,
me rodeas y me asfixias
poco a poco.
Cierro los ojos, impotente,
y noto que me invades
y el antídoto a tu veneno escondido en mi interior.
No eres más que un espectro.
Adentro me pierdo entre recuerdos,
culpas y reproches,