Prólogo novela

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Popom popom. Su corazón

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Popom popom. Su corazón parecía a punto de estallar. Popom popom. El vaho emergía de su boca más y más deprisa, tratando de escapar de la inminente muerte de su dueño.(Esta frase la reescribiría. Me resulta poco natural.) Popom popom. Apenas veía nada a través de sus ojos llorosos, y la densa y fría neblina dificultaban aún más su visión. Popom popom. La fina capa de nieve crujía, comprimiéndose (¿se comprimía?) bajo sus pesadas botas de cuero. Popom popom. Pensaba en los que dejaba atrás: en los suyos y en los otros... Popom...Popom....¡Bang!...

El ensordecedor estruendo (estruendo signifca "ruido grande" ¿De verdad necesitas reforzar el sustantivo con un adjetivo? Además, es una asociación muy manida.) de la bala escupida por el rifle salió (¿salió? Busca un verbo más adecuado.) antes de lo que él esperaba. Eso pensó tras ver cómo el proyectil se incrustaba en un árbol a escasos veinte centímetros de su cabeza y justo enfrente suya. Las astillas salpicaron su cara y le obligaron a cerrar los ojos, pero apenas notó cómo alguna de aquellas agujas de madera se le clavaba en el rostro. (¿cómo alguna de ellas se le clavó?)

En un último esfuerzo corrió como nunca antes había corrido. Poco importaba el peso de la mochila, el sudor que se le pegaba a la vieja y raída (cliché) camisa a cuadros bajo su cazadora o que las piernas le ardieran de dolor. El pobre caballo de peluche le golpeaba en su frenético braceo y le estorbaba más que nada, pero no lo dejaría atrás. A él, nunca.

Su mente discurría (¿Pensaba en?) una salida cuando oyó el segundo disparo. Esta vez, el proyectil impactó a menos distancia. Sintió el calor de la bala pasando a escasos milímetros de su sien, mientras el sonido reverberaba en sus oídos. Los ladridos de los perros se acercaban (¿Hum...? ¿Escuchó los ladridos de los perros más cerca?), podía (¿sentía?) sentir su rabia. Le estaban alcanzando. No lo conseguiría. ¿Y si se entregaba? Igual (adverbio de duda coloquial. ¿Quizá, no le hicieran nada?) no le hacían nada... No. Imposible. Le estaban disparando; querían matarle. Nada más. No había motivos para cogerle vivo. No valía nada. Ni siquiera sabía por qué gastaban más de una bala en él.

Ya no le importaba morir. ¿Por qué corría? No tenía nada. Ahora ya no. Le habían arrebatado a su familia. Seguramente era lo mejor. En su rostro se dibujó una media sonrisa al pensar en el placer que supondría morir. Ya no habría sufrimiento. Ya no existiría la agonía constante de no tener nada que echarse a la boca. (Cliché.) Y, sobre todo, ya no tendría que soportar más el frío perpetuo.

Pero el destino parecía que volvía a ser cruel con él. La sonrisa se le borró de la cara. Por encima de los ladridos, gritos y disparos escuchó un rumor creciente...

"¡Agua!", pensó.

Siguió corriendo y, pocos metros más adelante, vio el río. Apenas tenía diez metros de anchura pero la corriente era fuerte. Lo suficientemente fuerte para llevarle bien lejos de allí. O para ahogarle. Bueno, aunque sea al menos, no le matarían esos desgraciados. Antes de lanzarse al agua miró hacia atrás. Nunca supo por qué lo hizo. Soñaría muchas noches con él. Le miraba frío e impasible. Un ojo cerrado y atravesado por una enorme cicatriz rosada, y el otro magnificado por la oxidada mirilla que le apuntaba directamente a la cabeza. Apenas era más alto que él, ni siquiera un adolescente, pero aquella vieja herida que le recorría la cara le hacía parecer mayor.

Saltó, y el último disparo empezó a oírlo en el aire y acabó de escucharlo en el agua, amortiguado. Apenas tuvo tiempo de pensar si le había dado. El golpe contra el agua helada era diferente a un disparo pero igual de doloroso. (elude el verbo ser, expresa cómo duele el agua fría de otra manera) Su corazón se desbocó más allá de lo que creía posible. Y tratando a duras penas de mantenerse a flote, se dejó llevar por la enfurecida corriente hasta donde le deparara aquel destino infame que seguía jugando con él.

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Geli

Mil gracias! Me parecen

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Mil gracias! Me parecen acertadísimas tus correcciones y no tengo nada que objetar. Voy a ponerme a ello.

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cómo algunas de ellas se le

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cómo algunas de ellas se le clavaron

Creo que así está más claro, aunque la explicación en sí me parece innecesaria, y directamente la quitaría. 

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Geli