Siempre me ha gustado mucho el humor absurdo y tu relato está cargado de él.
Hay demasiadas expresiones que, supongo, deben ser habituales en Argentina y que aquí diríamos de otra forma. Pero veo "absurdo" corregirlas porque el relato perdería su esencia.
Esta frase no la entiendo:
La que nos reconvenía a cada rato era la Virgen, que hacía de poste en el arco que daba al fondo de la fábrica de sonajeros. Todas las tardes le caían encima los fallados, y ella —con mucho ojo para los negocios— los vendía como sonajeros para hipoacúsicos.
Lo que yo había entendido, dado que la Virgen hacía de poste, es que lo que recibía eran los tiros a puerta fallados. Por eso no comprendía que algo así se pudiera vender.
Comentarios
Hola, Óscar.
Hola, Óscar.
Siempre me ha gustado mucho el humor absurdo y tu relato está cargado de él.
Hay demasiadas expresiones que, supongo, deben ser habituales en Argentina y que aquí diríamos de otra forma. Pero veo "absurdo" corregirlas porque el relato perdería su esencia.
Esta frase no la entiendo:
¿Qué era lo que vendía? ¿Qué es un hipoacúsico?
Miguel
Vendía los sonajeros fallados
Vendía los sonajeros fallados (no sonaban) a los sordos
Ok, Óscar.
Ok, Óscar.
Lo que yo había entendido, dado que la Virgen hacía de poste, es que lo que recibía eran los tiros a puerta fallados. Por eso no comprendía que algo así se pudiera vender.
Miguel