Azorémonos oyendo a Azorín:
Yo tengo la idea, un tanto absurda, de que los gramáticos no sirven para nada. Yo creo que el solo texto en que debemos estudiar el idioma —y es el sentido de la doctrina de Montaigne— es el uso de la palabra viva, espontánea, pintoresca, correcta o no, castiza o no.
MdM nos propone que:
- Juguemos con las palabras, las propias y las ajenas. Dorémoslas, adorémoslas. Pesémoslas, saquémosles brillo.
La lengua es como una buena amistad: siempre se está haciendo, nunca es definitiva, nunca se completa. Si consideramos el lenguaje como algo que está burbujeando y cocinándose constantemente, no nos costará mucho entrar en un clima de correción, de ajuste, de pulido. Para escribir, primero hay que soltarse.
¡El Arte es el peor enemigo del arte...! Un fetiche ante el que ofician, arrodillados, quienes no son artistas.
Sabias palabras de don Oliverio Girondo.
Fuente: Taller de corte y corrección de Marcelo di Marco
