El hipérbaton es una herramienta muy útil; pero cuidado con su mala utilización:"El envió su escritor al editor manuscrito" no significa nada.
Echemos una mirada atenta a la última página del pasaporte argentino (mayo de 1996), donde se habla de la donación de órganos, y nos encontraremos con un buen argumento para una historia de ciencia-ficción:
Se deja constancia que el titular del presente pasaporte manifestó haber prestado consentimiento ante las autoridades del CENTRO UNICO DE COORDINACION ABLACION E IMPLANTES (C.U.C.A.I.), de acuerdo con las leyes de la REPUBLICA ARGENTINA, para que sus órganos sean utilizados en caso de fallecimiento con fines de transplante.
Según el último renglón, en Argentina uno puede fallecer con fines de transplante. La conclusión es espantosa: ¡firmamos queriendo dar vida y lo único que hicimos fue validar nuestra sentencia de muerte!
MdM nos propone que:
- Nos atrevamos a ordenar la frase para que nadie pueda quitarnos la vida con fines de transplante. No hay que modificar ni agregar ninguna palabra; sólo un par de comas, una vez que hayamos invertido el orden de ese desbarajuste sintáctico.
- Corrijamos el queísmo.
- No dejemos de ponerle tildes a las MAYÚSCULAS.
- Nos preguntemos: ¿qué habrán querido decir los señores funcionarios con aquello de "coordinacion ablacion"?
Fuente: Taller de corte y corrección de Marcelo di Marco
