Género:
- Cuento
Enlace al taller:

Apenas tuve tiempo de despertarme y la pesadilla empezó a ser realidad. Al pasar junto al espejo, lo vi. Se reía con la boca muy abierta, desencajada, sujetándose el vientre con las manos. Cerré los ojos un momento y cuando los abrí, allí seguía el espectro, con aquellas convulsiones de risa silenciosa. Me aparté.
Me serví una infusión en la cocina. La taza tintinó contra el plato al depositarla sobre la mesa. Quise poner en orden mis pensamientos.
Lo llamé de madrugada. La discusión, sin sentido, se prolongó hasta llegar a las vejaciones y las palabras afiladas, cargadas de hiel. Los reproches se amontonaban como naipes, uno tras otro, después de años de relación, y él, se vestía de indiferencia; la usaba de escudo para no caer más hondo. Alcé la voz y, el monólogo, quedó interrumpido de manera súbita cuando él me colgó.
Del llanto rabioso pasé al llanto discreto por agotamiento. Los sueños me atraparon en aquel espejo y aquella boca desfigurada.
“Por favor, no me llames”, me escribió.
También yo necesito silencio, pensé. Y no lo llamé. Transcurrió una semana y seguíamos sin comunicarnos.
Como todos los días, desperté en mi cama, pero sin saber dónde estaba. El espectro se había adueñado otra vez de mi vigilia. Miré al espejo con horror ¡Qué risa maligna! La cortina ondeó y, a un golpe de viento, restalló. No sabía ya, si dormía o estaba despierta.
Salí a la calle y me crucé con aquel viejo conocido:
—¿Y J.? ¿Cómo evoluciona? —me dijo.
—¿J.? Ah, J., ... bien, bien —improvisé y escondí, las manos temblorosas, en los bolsillos del abrigo—. Disculpa, llevo prisa.
Volví sobre mis pasos. Busqué en la agenda los teléfonos de alguno de sus familiares. Después de varios intentos, por fin averigüé en qué hospital estaba.
Me retoqué el pelo antes de salir. Lo vi regodearse: las piernas en alto, las manos sujetando la oronda barriga y aquellas muecas simiescas. Agarré el bolso al vuelo y salí tan deprisa como pude.
A J. lo encontré inconsciente, sedado. El rostro vendado, varias costillas rotas y contusiones por todo el cuerpo. Los médicos no se explicaban cómo seguía con vida. El impacto más fuerte se lo llevó en la cabeza. El rostro desfigurado. Aún era muy pronto para aventurar cuál sería su evolución y cómo había afectado al sistema neurológico.
A la salida del hospital, trastabillé. Me senté en el banco más cercano. ¡J. ingresado con la cara destrozada desde hace una semana! Me pidió que no lo llamara y, por orgullo, así lo hice. ¡Maldita sea!
Regresé a casa despacio, tratando de entender qué vida nos esperaba. El espejo solo me devolvió la imagen de una mujer desorientada, hundida y profundamente triste.

Comentarios
He intentado mezclar
He intentado mezclar pesadilla con realidad. Decidme si se entiende. No estoy muy segura.
Geli
¡Salimos de dique seco!
Claro que se entiende. Aunque hubiera preferido, para darle "esfericidad al relato" que la última imagen del espejo también fuera el espectro.
Me voy al taller.
Saludos
Me voy al taller.
Miedo me da...
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Geli
No había caído en lo de darle
No había caído en lo de darle "esfericidad". Veré cómo lo arreglo. Gracias, Master.
Geli
Mire, he cambiado el final.
Mire, he cambiado el final. ¿Qué le parece?
Geli
Ahora me gusta. Queda claro,
Ahora me gusta. Queda claro, mucho más claro. Ojo con macabro espectro, que es un tópico.
Igual, ya de dejé en el taller varias minas antipersona (y un piano).
Me se acaba de ocurrir. ¿Y si
Me se acaba de ocurrir. ¿Y si quitaras "premonitorio" del título?
No le gusta la palabreja
No le gusta la palabreja ¿verdad?. Tiendo a dar excesivas explicaciones en los títulos. Tendré que corregir eso también. En realidad es una palabra muy fea. ¡Suena fatal!. Pero se me plantea una duda: El título del texto se asocia con el del taller. ¿Qué pasará entonces con el taller si cambio el título del texto? Aquí tenemos un problema.
¡Miiiiigueeeel!
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Geli
Texto corregido. ¡Hala!
Texto corregido. ¡Hala!
Geli
Ahora quedó más redondito.
Ahora quedó más redondito. Igual te hago otras sugerencias en el taller. (marcianito maquiavélico)
Supongo que el título se puede editar en los dos espacios... ¡MIGUEEEEELLLLLL!
Buena suposición, querido
Miguel