Hombre en guerra

Género: 

  • Cuento

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—Prométeme que la guerra no nos separará de nuevo — suplica ella con lágrimas en sus ojos.

—Cariño… no puedo prometerte eso. Vivo para servirle a mi patria… no llores por favor.

—Quédate… tu hijo te necesita.

Carlos se queda paralizado, se aparta y la observa. Ella toca su estómago.

—Quiero que mi hijo tenga un papá. La idea de que te pase algo…

Él la interrumpe, sus ojos se llenan de lágrimas y se acerca para abrazarla tan fuerte como es posible.

—Te prometo que volveré a conocer a nuestro hijo, ahora tengo que ir a una misión… si te pone más tranquila, será la última. Encontraré la forma de que no les falte nada sin tener que arriesgar mi vida. Sólo te pido que me esperes Ángela.

 

Pablito ya tiene 13 años y aún no conoce a su papá. Le espera cada día, pues su madre le prometió que él iba a volver.

A pesar de que Ángela pierde la esperanza y se le ve consumida en su tristeza, Pablito la anima y ahora es él quien le promete que su papá regresará pronto.

Pablito tiene 17 años, sentado en el muelle observa a lo lejos una pequeña lancha que se acerca lo más rápido que puede. Se bajan unos pocos hombres que sobrevivieron a la guerra. Se apresura hacia un hombre y con su mirada llena de esperanza pregunta:

—Señor… ¿en esa lanchita venía Carlos Bocanegra?

El hombre, con ya varios años reflejados en algunas arrugas y cabellos blancos, lo observa de arriba abajo.

—¿Hijo, eres tú? — No es capaz de contener su llanto.

—¡Papá, al fin estás aquí! Mamá está muy triste y creía que no volverías, gracias al Señor estás bien.

Se abrazan un instante que parece eterno, ahora Carlos recuperaría todo el tiempo que perdió al estar lejos de su familia. A lo lejos, Ángela se acerca. Ya no es la misma muchacha llena de vida, pero él no duda un segundo de su belleza.

—Yo te prometí que volvería mi amor, aquí estoy.

—¡Gracias al Señor! Vamos a casa y nos cuentas como te fue. Hay mucho tiempo para reponer.

Se dirigen a su hogar, ahora completo, y poco a poco el rostro de Ángela vuelve a irradiar alegría, vuelve a ser feliz. Pablito sigue creciendo en compañía de su padre y Carlos no vuelve a separarse de su familia.

Comentarios

La guerra estúpida que nos

Imagen de DavidRubio

La guerra estúpida que nos separa de lo importante. Te comento en el taller

Un abrazo

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DavidRubio