Después de leer la historia completa, te lanzo la primera pregunta. ¿Cómo sabe la policía que ha sido degollado y no estrangulado, por ejemplo, si lo único que ha encontrado es la piel?
Este es uno de los errores típicos que cualquier escritor puede cometer y que se subsana en la fase de las correcciones. Así me lo he aprendido yo después de leer Mientras escribo de Stephen King.
“Horrible crimen ritual en la Noche de San Juan. Encontrados restos de piel humana junto a una muleta en la playa. Se piensa que una secta satánica pudo degollar a un hombre cuya identidad no se ha podido confirmar…”.
Escuché la noticia mientras desayunaba. Sonreí. ¡Qué lejos estaban de la realidad!. Entre sorbo y sorbo de café, rememoré los hechos ocurridos desde que la noche anterior, cuando aún me encontraba en la habitación del sanatorio donde había estado viviendo los últimos meses. La fría luz de los fluorescentes no ayudaba a mis cansados ojos a distinguir las letras del libro que sostenían mis temblorosas manos. (En esta frase antepones tres adjetivos a sus correspondientes sustantivos. El lector se cansa de ese recurso al leer. ¡Ojo! también, al uso de los posesivos en referencia a las partes del cuerpo. Mira esto otro: La luz fría de los fluorescentes no me ayudaba a distinguir las letras del libro que sostenía entre manos temblorosas.). Tenía calor y, con cuidado, cogí mi bombona de oxígeno y me levanté de la cama para abrir la ventana. El cáncer de mis pulmones ya no podía ser derrotado(seguro que puedes invertir el orden de la frase y usar, otra expresión verbal más ágil, que la voz pasiva) pero, dada mi avanzada edad, tampoco era excesivamente agresivo. Me mataría moriría en soledad, sin estridencias, sin pasión, como había transcurrido mi vida. ; en soledad, sin estridencias, sin pasión. Ecos de algarabía y petardos me recordaron que esa noche era la verbena de San Juan. De pequeño, me quedaba embelesado contemplando como se alzaban las llamas de las hogueras. Entonces, me vino a la cabeza la descabellada idea de salir a verlas por última vez. Nunca me había permitido una locura, ni había luchado por una idea, ni había llorado por amor. Me tentó la idea de realizar un pequeño acto de rebeldía, aunque fuera en mis últimos días.(Innecesario. Ya lo has explicado en la frase anterior).O quizás por eso. Estaba prohibido salir del sanatorio más allá de las diez de la noche, pero por las lejanas risas y tintineos de copas dedujeme hacían pensar que los enfermeros se entretenían. estaban entretenidos. Andar podía(Invertiría el orden de los verbos) con una muleta. La bombona de oxígeno no me la podía llevar, pero, a paso lento y con un ventolín en el bolsillo, me apañaría.
Me puseMe vestí con un chandal y salí a la calle. El sanatorio estaba en la parte alta de un pueblo costero, de casas blancas y calles estrechas. Había sido construido en la ladera de una montaña que terminaba de forma abrupta en una cala, a orillas del Mediterráneo. Conforme bajaba al centro las calles se iban abarrotando(¿se iban abarrotando o las encontraba ya abarrotadas a su paso?) de gente. Los petardos sonaban con toda su potencia.
De pronto, irrumpió un tropel de tambores acompasados que hacían daño a mis oídos, era un pasacalle. Demonios disfrazados danzaban bajo las(podrías omitir el artículo como has hecho con demonios) bengalas ardientes. Incluso alguno (Invertiría el orden: Alguno, incluso,)era capaz de echarechaba fuego por la boca. El humo invadía la calle. Me ahogaba. El gentío que les acompañaba (¿bramaba y carcajeaba a su alrededor?)corría bramando y carcajeando. Me empujaban, las chispas me quemaban, sentí miedo. Me senté en el tranco de una puerta y cubrí mi cara con mis brazos. Empecé a llorar. (Creo que podría sentirse aturdido. Parece excesivo que le haga llorar). ¿Qué hacía allí?, era ya tarde para demostrar el arrojo que nunca tuve. Poco a poco los tambores se alejaronfueron alejando, la calle volvía a quedarsese quedó vacía. Yo no quería moverme.Cuando él me tocó, lo único que quería era morir.quería morir ya cuando él me tocó.
Levanté la cabeza y ante mí se presentó una figura espectral. Vestía con una gabardina su cuerpo y llevabacon unos guantes sus manos. Su cabeza estaba cubierta por un pasamontañas. Sólo quedabanSe cubría la cabeza con un pasamontañas que sólo dejaba al descubierto unos ojos hipnóticos, extraños, cautivadores, inquietantes. La figura se presentó.
—Disculpe mi aspecto, tengo la piel delicada y me cubro para evitar quemaduras, mi nombre es Bartolomé, ¿me permite acompañarle? Yo tampoco soy ningún jovencito, ¿a dónde va?.
No supe que decirle.
—Comprendo…sólo está paseando, bien yo me dirijo a la playa. por un asunto, Si quiere le acompaño hasta la pequeña dehesa donde los vecinos están celebrando la verbena.
Cuando llegamos la orquesta tocaba pasodobles y rumbas. Había largos tablones dispuestos a modo de mesas llenos de cocas y botellas de cava. Alegres farolillos y banderines colgaban de los árboles. Los niños corrían con sus petardos. No tan niños se daban(Esta frase me chirría. Es más propia del lenguaje oral que el escrito.) sus primeros besos en lugares más escondidos. Los miraba con envidia,(Punto)¡Cuánto deseaba en ese momento haber sido partícipe, alguna vez, de una fiesta como ésa, de compartir esos rostros satisfechos con sus vidas!. Bartolomé me susurro al oído.
—No te veo feliz aquí, no pareces acostumbrado a las fiestas, yo tampoco disfruto con ellas, la verbena es una aberración de lo que esta noche significa, dejémosles con sus bailes, acompáñame más allá de aquel sendero.
Me ahogaba, mi cuerpo cansado me pedía quedarme allí sentado, oyendo las canciones, viendo a las parejas bailarbailando, pero eso es lo que había hecho toda mi vida y por eso me sentía desgraciado. Acepté.
La música y las luces quedabanquedaron atrás. La tenue luz de la luna era la única iluminación del sendero vigilado por olmos y encinas. El olor a tomillo y romero ya se podía distinguir del de la pólvora. Observé a una mujer haciendo una cruz a un árbol y a otras recogiendo helechos y hierbabuena.
—Esas mujeres que ves están preparandopreparan ritos de amor, estamos llegando al lugar donde las almas sufren y se resisten a ser desgraciadas —Bartolomé continuó— La vida es única y corta por eso los humanos quieren que sea especial…¡perfecta!...pero siempre falta algo, amor, suerte, inocencia, dime ¿qué es lo que te falta a ti?
Le respondí que una nueva vida, sin todos los errores que hanhabían hecho que acabara solo, mis últimos días. Llegamos al final del sendero.
La cala quedaba justo detrás de unos matorrales. Bartolomé me contó que esa noche (volvería a decir la noche de S. Juan, para que no nos confundamos con Bartolomé) había tenido muchos nombres, entre ellos el de Puerta de los Hombres. Me habló de cómo, el divino sol, a partir de este solsticio, iba abandonandoabandonaba su presencia en los cielos,para penetrar penetraba en el interior de los hombres para iluminare iluminaba su espíritu para purificarlo y renovarlo. Era como si el hombre penetrara en la dimensión divina. No comprendí qué me estaba diciendo hasta que aparté los matorrales y vi la playa. Decenas de hogueras de fulgurante luz entre la oscuridad más perfecta. Cielo y tierra unidos por enormes columnas de fuego y humo, alrededor de las cuales, saltaban y danzaban hombres que ya no eran hombres, sino almas atormentadas que buscaban la luz, como los ahogados buscabanbuscan el aire al sacar la cabeza del agua. Volví mis ojos sobre hacia Bartolomé. Había descubierto su cara. (¿Se había quitado el pasamontañas y la cara al descubierto aparecía desfigurada?) Estaba desfigurada, la piel se descolgaba tapándole su la boca, los labios llegaban alsu cuello, las orejas se desprendían.
—(Los hombres,. Yo añadiría esa introducción) sois desdichados por naturaleza y es entonces cuando creáis símbolos que os consuelen —me respondió.— Lo que no sabéis es que toman vida propia por la fuerza de vuestras súplicas. Uno de ellos es la serpiente,como guardiana de vuestro deseo de inmortalidad. Ese símbolo cobró vida en mí desde hace tres mil años, mi piel se mudamudo la piel cuando mi cuerpo envejeceenvejezcovolviendo a serpara volver a serjoven y fuerte. Este don sólo puede tenerlo una persona en el mundo.
Y fue entonces cuando me lo ofreció y yo lo acepté. Bartolomé siseo y del suelo emergió una serpiente. Con un cuchillo se hizo un corte en su muñeca y luego en la mía, después cogió a la serpiente y tras morder su herida hizo lo mismo con la mía. Empecé a respirar mejor, sentí horribles retortijones en mi cuerpo, la piel me ardía. Bartolomé se dirigió al mar. (Este párrafo me confunde. ¿Qué papel juega la serpiente?)
—¿Por qué has renunciado a tu don? —le reclamé desde la orilla.
Las aguas del Mediterráneo le llegaban al pecho cuando se giró y me respondió.
—¡Con los años comprenderás que la vida es especial precisamente porque es corta y única!.
Fueron sus últimas palabras antes de que las aguas iluminadas por la luna cubrieran su cuerpo. Me quedé en la playa retorciéndome de dolor, la piel de las manos se desgajaba pero notaba a la vez que mis músculos volvían a ser fuertes.
Amaneció y la brisa matutina me despertó. (¿Cuándo se duerme? ¿Para qué se duerme?) Me levanté sin dificultad, corrí y salté de alegría. Nunca me supo más dulce el aire que respiraba. Incluso volvía a tener pelo. Dejé mi muleta junto a los restos de piel entre la arena.
Y aquí estoy. He terminado el café y las tostadas. El día seríaserá largo, Bartolomé me habíaha dado una nueva vida y esta vez no la desaprovecharía desaprovecharé, tiempo tendríatendré para pensar en sus últimas palabras.
Y conte, contat, conte acabat. David, es una historia muy entretenida. Con algunas revisiones, la embellecerás.
En este os he dado trabajo, eh?. Me ha encantado la corrección. Jamás nadie se habia tomado tanto trabajo en un relato mío. Y lo agradezco. Me pongo a trabajar en el texto. La verdad es que pienso que esta historia puede tener más desarrollo y que en un relato corto queda como floja.
Ah!, el papel de la serpiente es simplemente una forma de dibujar como traspasa el don. Emergiendo una serpiente del ultramundo. Pero es verdad que se puede contar mucho mejor.
Corregiré la sintaxis lo primero. Después miraré de darle alguna vuelta. La noticia inicial me parece un poco fuera de lugar y creo que es un despiste facilón para el lector. Bueno lo dicho voy a aprender mucho de vosotros.
Agradezco David que sepas valorar el esfuerzo. No todo el mundo lo hace, incluso han llegado a ofenderse, pero eso es otra historia y la razón primera por la que nació Borradores.
La verdad es que corregir de este modo lleva mucho trabajo, pero un escritor avispado -y tú lo eres- no necesitará que vuelva a hacerlas en la próxima narración, puesto que tú mismo lo harás. Recordarás las correcciones y procederás tú mismo.
Nosotros también esperamos aprender de ti. Anoche colgué un texto mío. Échale una ojeada y me dices qué te parece.
Esta noche te leo, desgraciadamente es el único momento de tranquilidad que dispongo para ello. No sé cómo se puede alguien ofenderse. No sé dónde leí que hay que ser orgulloso en la creación y humilde en la corrección. Y el trabajo que estais realizando no tiene precio para quien, como yo, está empezando. En estos días colgaré algunos relatos que he subido a falsaria y de los que me encantaría vuestra opinión y corrección. Gracias
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Después de leer la historia
Después de leer la historia completa, te lanzo la primera pregunta. ¿Cómo sabe la policía que ha sido degollado y no estrangulado, por ejemplo, si lo único que ha encontrado es la piel?
Este es uno de los errores típicos que cualquier escritor puede cometer y que se subsana en la fase de las correcciones. Así me lo he aprendido yo después de leer Mientras escribo de Stephen King.
Geli
Escuché la noticia mientras
Escuché la noticia mientras desayunaba. Sonreí. ¡Qué lejos estaban de la realidad!. Entre sorbo y sorbo de café, rememoré los hechos ocurridos desde que la noche anterior, cuando aún me encontraba en la habitación del sanatorio donde había estado viviendo los últimos meses. La fría luz de los fluorescentes no ayudaba a mis cansados ojos a distinguir las letras del libro que sostenían mis temblorosas manos. (En esta frase antepones tres adjetivos a sus correspondientes sustantivos. El lector se cansa de ese recurso al leer. ¡Ojo! también, al uso de los posesivos en referencia a las partes del cuerpo. Mira esto otro: La luz fría de los fluorescentes no me ayudaba a distinguir las letras del libro que sostenía entre manos temblorosas.). Tenía calor y, con cuidado, cogí mi bombona de oxígeno y me levanté de la cama para abrir la ventana. El cáncer de mis pulmones ya no podía ser derrotado (seguro que puedes invertir el orden de la frase y usar, otra expresión verbal más ágil, que la voz pasiva) pero, dada mi avanzada edad, tampoco era excesivamente agresivo. Me mataría moriría en soledad, sin estridencias, sin pasión, como había transcurrido mi vida. ; en soledad, sin estridencias, sin pasión. Ecos de algarabía y petardos me recordaron que esa noche era la verbena de San Juan. De pequeño, me quedaba embelesado contemplando como se alzaban las llamas de las hogueras. Entonces, me vino a la cabeza la descabellada idea de salir a verlas por última vez. Nunca me había permitido una locura, ni había luchado por una idea, ni había llorado por amor. Me tentó la idea de realizar un pequeño acto de rebeldía, aunque fuera en mis últimos días.(Innecesario. Ya lo has explicado en la frase anterior). O quizás por eso. Estaba prohibido salir del sanatorio más allá de las diez de la noche, pero por las lejanas risas y tintineos de copas deduje me hacían pensar que los enfermeros se entretenían. estaban entretenidos. Andar podía (Invertiría el orden de los verbos) con una muleta. La bombona de oxígeno no me la podía llevar, pero, a paso lento y con un ventolín en el bolsillo, me apañaría.
Continuará...
Geli
Me puse Me vestí con un
Me puse Me vestí con un chandal y salí a la calle. El sanatorio estaba en la parte alta de un pueblo costero, de casas blancas y calles estrechas. Había sido construido en la ladera de una montaña que terminaba de forma abrupta en una cala, a orillas del Mediterráneo. Conforme bajaba al centro las calles se iban abarrotando (¿se iban abarrotando o las encontraba ya abarrotadas a su paso?) de gente. Los petardos sonaban con toda su potencia.
De pronto, irrumpió un tropel de tambores acompasados que hacían daño a mis oídos, era un pasacalle. Demonios disfrazados danzaban bajo las (podrías omitir el artículo como has hecho con demonios) bengalas ardientes. Incluso alguno (Invertiría el orden: Alguno, incluso,) era capaz de echar echaba fuego por la boca. El humo invadía la calle. Me ahogaba. El gentío que les acompañaba (¿bramaba y carcajeaba a su alrededor?) corría bramando y carcajeando. Me empujaban, las chispas me quemaban, sentí miedo. Me senté en el tranco de una puerta y cubrí mi cara con mis brazos. Empecé a llorar. (Creo que podría sentirse aturdido. Parece excesivo que le haga llorar). ¿Qué hacía allí?, era ya tarde para demostrar el arrojo que nunca tuve. Poco a poco los tambores se alejaron fueron alejando, la calle volvía a quedarse se quedó vacía. Yo no quería moverme. Cuando él me tocó, lo único que quería era morir. quería morir ya cuando él me tocó.
(Aquí como con el llanto, me parece excesivo).
Continuará,...
Geli
Levanté la cabeza y ante mí
Levanté la cabeza y ante mí se presentó una figura espectral. Vestía con una gabardina su cuerpo y llevaba con unos guantes sus manos. Su cabeza estaba cubierta por un pasamontañas. Sólo quedaban Se cubría la cabeza con un pasamontañas que sólo dejaba al descubierto unos ojos hipnóticos, extraños, cautivadores, inquietantes. La figura se presentó.
—Disculpe mi aspecto, tengo la piel delicada y me cubro para evitar quemaduras, mi nombre es Bartolomé, ¿me permite acompañarle? Yo tampoco soy ningún jovencito, ¿a dónde va?.
No supe que decirle.
—Comprendo…sólo está paseando, bien yo me dirijo a la playa. por un asunto, Si quiere le acompaño hasta la pequeña dehesa donde los vecinos están celebrando la verbena.
Accedí.
Continuará...
Geli
Cuando llegamos la orquesta
Cuando llegamos la orquesta tocaba pasodobles y rumbas. Había largos tablones dispuestos a modo de mesas llenos de cocas y botellas de cava. Alegres farolillos y banderines colgaban de los árboles. Los niños corrían con sus petardos. No tan niños se daban (Esta frase me chirría. Es más propia del lenguaje oral que el escrito.) sus primeros besos en lugares más escondidos. Los miraba con envidia, (Punto) ¡Cuánto deseaba en ese momento haber sido partícipe, alguna vez, de una fiesta como ésa, de compartir esos rostros satisfechos con sus vidas!. Bartolomé me susurro al oído.
—No te veo feliz aquí, no pareces acostumbrado a las fiestas, yo tampoco disfruto con ellas, la verbena es una aberración de lo que esta noche significa, dejémosles con sus bailes, acompáñame más allá de aquel sendero.
Me ahogaba, mi cuerpo cansado me pedía quedarme allí sentado, oyendo las canciones, viendo a las parejas bailar bailando, pero eso es lo que había hecho toda mi vida y por eso me sentía desgraciado. Acepté.
Geli
La música y las luces
La música y las luces quedaban quedaron atrás. La tenue luz de la luna era la única iluminación del sendero vigilado por olmos y encinas. El olor a tomillo y romero ya se podía distinguir del de la pólvora. Observé a una mujer haciendo una cruz a un árbol y a otras recogiendo helechos y hierbabuena.
—Esas mujeres que ves están preparando preparan ritos de amor, estamos llegando al lugar donde las almas sufren y se resisten a ser desgraciadas —Bartolomé continuó— La vida es única y corta por eso los humanos quieren que sea especial…¡perfecta!...pero siempre falta algo, amor, suerte, inocencia, dime ¿qué es lo que te falta a ti?
Le respondí que una nueva vida, sin todos los errores que han habían hecho que acabara solo, mis últimos días. Llegamos al final del sendero.
Sigo...
Geli
La cala quedaba justo detrás
La cala quedaba justo detrás de unos matorrales. Bartolomé me contó que esa noche (volvería a decir la noche de S. Juan, para que no nos confundamos con Bartolomé) había tenido muchos nombres, entre ellos el de Puerta de los Hombres. Me habló de cómo, el divino sol, a partir de este solsticio, iba abandonando abandonaba su presencia en los cielos,para penetrar penetraba en el interior de los hombres para iluminar e iluminaba su espíritu para purificarlo y renovarlo. Era como si el hombre penetrara en la dimensión divina. No comprendí qué me estaba diciendo hasta que aparté los matorrales y vi la playa. Decenas de hogueras de fulgurante luz entre la oscuridad más perfecta. Cielo y tierra unidos por enormes columnas de fuego y humo, alrededor de las cuales, saltaban y danzaban hombres que ya no eran hombres, sino almas atormentadas que buscaban la luz, como los ahogados buscaban buscan el aire al sacar la cabeza del agua. Volví mis ojos sobre hacia Bartolomé. Había descubierto su cara. (¿Se había quitado el pasamontañas y la cara al descubierto aparecía desfigurada?) Estaba desfigurada, la piel se descolgaba tapándole su la boca, los labios llegaban al su cuello, las orejas se desprendían.
—¿Qué eres? —Grité.
Ya falta menos...sigo.
Geli
—(Los hombres,. Yo añadiría
—(Los hombres,. Yo añadiría esa introducción) sois desdichados por naturaleza y es entonces cuando creáis símbolos que os consuelen —me respondió.— Lo que no sabéis es que toman vida propia por la fuerza de vuestras súplicas. Uno de ellos es la serpiente, como guardiana de vuestro deseo de inmortalidad. Ese símbolo cobró vida en mí desde hace tres mil años, mi piel se muda mudo la piel cuando mi cuerpo envejece envejezco volviendo a ser para volver a ser joven y fuerte. Este don sólo puede tenerlo una persona en el mundo.
Y fue entonces cuando me lo ofreció y yo lo acepté. Bartolomé siseo y del suelo emergió una serpiente. Con un cuchillo se hizo un corte en su muñeca y luego en la mía, después cogió a la serpiente y tras morder su herida hizo lo mismo con la mía. Empecé a respirar mejor, sentí horribles retortijones en mi cuerpo, la piel me ardía. Bartolomé se dirigió al mar. (Este párrafo me confunde. ¿Qué papel juega la serpiente?)
—¿Por qué has renunciado a tu don? —le reclamé desde la orilla.
Las aguas del Mediterráneo le llegaban al pecho cuando se giró y me respondió.
—¡Con los años comprenderás que la vida es especial precisamente porque es corta y única!.
Fueron sus últimas palabras antes de que las aguas iluminadas por la luna cubrieran su cuerpo. Me quedé en la playa retorciéndome de dolor, la piel de las manos se desgajaba pero notaba a la vez que mis músculos volvían a ser fuertes.
Amaneció y la brisa matutina me despertó. (¿Cuándo se duerme? ¿Para qué se duerme?) Me levanté sin dificultad, corrí y salté de alegría. Nunca me supo más dulce el aire que respiraba. Incluso volvía a tener pelo. Dejé mi muleta junto a los restos de piel entre la arena.
Y aquí estoy. He terminado el café y las tostadas. El día sería será largo, Bartolomé me había ha dado una nueva vida y esta vez no la desaprovecharía desaprovecharé, tiempo tendría tendré para pensar en sus últimas palabras.
Y conte, contat, conte acabat. David, es una historia muy entretenida. Con algunas revisiones, la embellecerás.
¡Buen trabajo!
Geli
En este os he dado trabajo,
En este os he dado trabajo, eh?. Me ha encantado la corrección. Jamás nadie se habia tomado tanto trabajo en un relato mío. Y lo agradezco. Me pongo a trabajar en el texto. La verdad es que pienso que esta historia puede tener más desarrollo y que en un relato corto queda como floja.
Ah!, el papel de la serpiente es simplemente una forma de dibujar como traspasa el don. Emergiendo una serpiente del ultramundo. Pero es verdad que se puede contar mucho mejor.
Corregiré la sintaxis lo primero. Después miraré de darle alguna vuelta. La noticia inicial me parece un poco fuera de lugar y creo que es un despiste facilón para el lector. Bueno lo dicho voy a aprender mucho de vosotros.
DavidRubio
Agradezco David que sepas
Agradezco David que sepas valorar el esfuerzo. No todo el mundo lo hace, incluso han llegado a ofenderse, pero eso es otra historia y la razón primera por la que nació Borradores.
La verdad es que corregir de este modo lleva mucho trabajo, pero un escritor avispado -y tú lo eres- no necesitará que vuelva a hacerlas en la próxima narración, puesto que tú mismo lo harás. Recordarás las correcciones y procederás tú mismo.
Nosotros también esperamos aprender de ti. Anoche colgué un texto mío. Échale una ojeada y me dices qué te parece.
Pasa muy buen día.
Geli
Esta noche te leo,
Esta noche te leo, desgraciadamente es el único momento de tranquilidad que dispongo para ello. No sé cómo se puede alguien ofenderse. No sé dónde leí que hay que ser orgulloso en la creación y humilde en la corrección. Y el trabajo que estais realizando no tiene precio para quien, como yo, está empezando. En estos días colgaré algunos relatos que he subido a falsaria y de los que me encantaría vuestra opinión y corrección. Gracias
DavidRubio