Creo que le puedes sacar mucho más partido a la situación.
Me sobran muchas explicaciones y le falta verosimilitud al relato. En la Séptima Avenida es raro que alguien con un pañuelo ensangrentado en el ojo llame tanto la atención. Los neoyorquinos ya no se espantan de casi nada. Por otra parte, no se entiende que alguien con una herida grave en un ojo se pare en un bar a echarse un copazo. Y por último, ¿por qué no coge el taxi desde el principio?
Miguel, muchas gracias por tus comentarios. Tienes razón, voy a cambiar la Séptima Avenida por la "Gran Vía" (por ejemplo). Respecto a la verosimilitud, precisamente empleo la excepcionalidad (como tú bien dices, lo normal sería ir primero al hospital) para, desde la fantasía, imprimir fuerza al relato. Soy de la opinión de que un cuento no tiene por qué ser completamente verosímil si implicas al lector desde la primera línea. Supongo que hay excelentes cuentos pese a ser inverosímiles (pero ya te digo, es solo mi opinión, la opinión de un mero aficionado).
Incluso las situaciones absurdas deben tener un porqué. Hacer creíble algo es conseguir que el lector no se pregunte "¿y esto a qué viene ahora?, ¿qué me estás contando?". La escena del taxi no encaja, no tiene sentido. Se puede eliminar sin perder nada (y si ganar), o darle una vuelta de tuerca para que cobre sentido.
No sé si has visto la película Amanece que no es poco, es el absurdo llevado al límite, pero todo encaja. Recuerdo la frase de Luis Ciges al llegar al pueblo con su hijo, Antonio Resines: "Aquí no hay ni dios. ¿O es que son todos aquí unos hijos de puta?, ¿¡eh!, Teodoro? Porque pueden ser unos hijos de puta que se hacen pasar por fantasmas..."
Comentarios
Hola, Rafa.
Hola, Rafa.
Creo que le puedes sacar mucho más partido a la situación.
Me sobran muchas explicaciones y le falta verosimilitud al relato. En la Séptima Avenida es raro que alguien con un pañuelo ensangrentado en el ojo llame tanto la atención. Los neoyorquinos ya no se espantan de casi nada. Por otra parte, no se entiende que alguien con una herida grave en un ojo se pare en un bar a echarse un copazo. Y por último, ¿por qué no coge el taxi desde el principio?
Miguel
Miguel, muchas gracias por
Miguel, muchas gracias por tus comentarios. Tienes razón, voy a cambiar la Séptima Avenida por la "Gran Vía" (por ejemplo). Respecto a la verosimilitud, precisamente empleo la excepcionalidad (como tú bien dices, lo normal sería ir primero al hospital) para, desde la fantasía, imprimir fuerza al relato. Soy de la opinión de que un cuento no tiene por qué ser completamente verosímil si implicas al lector desde la primera línea. Supongo que hay excelentes cuentos pese a ser inverosímiles (pero ya te digo, es solo mi opinión, la opinión de un mero aficionado).
Incluso las situaciones
Incluso las situaciones absurdas deben tener un porqué. Hacer creíble algo es conseguir que el lector no se pregunte "¿y esto a qué viene ahora?, ¿qué me estás contando?". La escena del taxi no encaja, no tiene sentido. Se puede eliminar sin perder nada (y si ganar), o darle una vuelta de tuerca para que cobre sentido.
No sé si has visto la película Amanece que no es poco, es el absurdo llevado al límite, pero todo encaja. Recuerdo la frase de Luis Ciges al llegar al pueblo con su hijo, Antonio Resines: "Aquí no hay ni dios. ¿O es que son todos aquí unos hijos de puta?, ¿¡eh!, Teodoro? Porque pueden ser unos hijos de puta que se hacen pasar por fantasmas..."
Miguel
Miguel: He retocado la
Miguel: He retocado la penúltima frase eliminando al taxi de la escena. por favor, dime qué te parece ahora. Gracias.
Mejor, Rafa. Ya no desentona
Mejor, Rafa. Ya no desentona con el resto.
Miguel
Muchas gracias, Miguel. Eres
Muchas gracias, Miguel. Eres un crack.