Secretos de cocina - La noche y los tauras

Imagen de Oscar

Foro: 

Como le comenté a Geli, la frase “A vos tampoco te quería” me persigue desde hace casi una década.

Era una frase de despecho, y necesitaba un hombre que la profiriera. Sería el perdedor, pero ¿el perdedor de qué? Imaginé una pelea, al principio fue un encuentro a tiros en una herrería abandonada, con un viento arenoso filtrándose entre las tablas medio resecas, es verano y hace mucho calor.

Después descubrí que un tiroteo no era lo que requería, es algo distante, frío. Es la manera más impersonal de arreglar un asunto personal. Además, cualquiera mata con una pistola, hasta por accidente. Tenía que ser algo que incluyera un cuerpo a cuerpo, y la efusión de sangre salpicando al matador.

Borges me sugirió que usara cuchillos. Eso me situó, de paso, en la época: Buenos Aires, primera década del siglo XX. Una ciudad llena de inmigrantes, criollos, y escasa de mujeres. De ahí surgió el motor de la historia, una mujer que, no podía ser de otra manera, embrolla a los dos contendientes.

Una prostituta —francesa, para más datos (al principio era rusa o polaca)—, sería un buen cebo.

Los personajes, Ayala y Sanguinetti, recibieron tarde su nombre, eran dos tipos difusos, casi fantasmales, dos “orilleros” (por vivir en las orillas de la ciudad). Borges again. No son amigos, pero se conocen y se respetan.

Vale, ya tenía los actores contratados, me faltaba el guión. No perdía de vista el final, la frase lacerante.

Ayala, compra a la mujer en una subasta (eran más comunes de lo que se cree, y la mafia vernácula movía gran cantidad de mujeres, muchas de ellas engañadas, como ahora, bah). La compra, pensé, y la pone a “trabajar”. Como un Pigmalión envenenado, Ayala se enamora de su ¿esclava? Pero, el hombre tiene cuentas pendientes y, ya sea porque le toca purgar condena o hacerse prófugo, debe desaparecer por un tiempo.

¿Qué hacer con la mercancía? No puede dejársela a nadie “para que se la guarde”, así que contacta con Sanguinetti y le propone venderle a la francesa. Una venta pactada que, al volver, se revertiría. Un acuerdo de caballeros: yo te vendo el coche, y cuando vuelva de viaje te lo recompro. Mientras, puedes usarlo, pero no lo choques.

Hasta aquí, la historia me seguía chirriando, ¿qué podía hacer Sanguinetti que llevara las cosas hasta un duelo a cuchilladas? ¿Matar a la prostituta? No me convencía. Venderla a un tercero, eso venía mucho mejor. Okis, la vende, así destruye la promesa.

¿Por qué lo hace? Joder con la preguntita. Primero fue por codicia, le ofrecen mucho dinero o debe una suma importante por cuestiones de juego. No, Sanguinetti no es ni tonto ni traidor. Me hacía falta un motivo más fuerte, de más peso, para que rompiera sus principios, la ley no escrita.

La respuesta me vino no sé de dónde (¿Borges?): la vende por celos. Sanguinetti cae en la misma trampa que Ayala, se enamora y no quiere que ella vuelva a los brazos del otro. Prefiere venderla y perderla de vista a saber que está con quien ya es su enemigo. De ahí lo de “Todo por una hembra, mal vendida y mal comprada.” Ostris, tanto revuelo para quedar en menos de diez palabras.

Listo, ahora sí tenía causas y efectos.

Como digo en el relato, “no se buscaron...” ¿para qué, si los dos frecuentaban los mismos ambientes? ya se encontrarían a su debido tiempo.

Fui muy escueto, por no decir avaro, en los diálogos. No me parecieron necesarios, ya estaba todo dicho, al menos en mi cabeza.

Una vez, siendo chico, vi a tres hombres (dos contra uno) enzarzados en una pelea, y el que estaba solo sacó un cuchillo. No un cuchillito, un CUCHILLO, quizá agrandado en mis ojos de niño. Recuerdo, o me lo inventé, que de un solo sablazo les cortó la ropa a sus dos oponentes. La cosa acabó allí, pero he soñado muchas veces con ese relámpago. Vale, a inventarme el duelo, entonces.

Ya sabía que uno de los duelistas iba a perder el equilibrio, me hacía falta una superficie poco firme, un pastizal empapado de rocío era una buena alternativa. Así nació el baldío entre dos casas, que imaginé altas y oscuras. De paso, las matas de pasto dificultarían los movimientos. Le di a Sanguinetti la oportunidad de ganar, y casi lo consigue con ese golpe en la cabeza. Ese triunfo parcial era lo que yo necesitaba para que hubiera un descuido y la pelea cambiara de curso. Era importante que la acción transcurriera de noche, libre de testigos e interrupciones, Sucede con luna llena, si no (yo) no podía ver que era lo que estaba pasando.

Digresión:

Es extraño, mi personaje era Ayala, sin embargo, el punto de vista se colocó, por propia voluntad, en el otro. Igual no suelo poner qué piensan mis muñecos, pero no dejó de sorprenderme cómo la propia historia me torció el brazo.

Fin de la digresión (mi vida es una digresión)

Muy bien, llegué al momento crucial. La hoja del cuchillo se clava hasta el fondo. Otra razón para que Ayala fuera herido: una puñalada tan trapera como la del final no puede ser dada por un hombre cabal, entonces, al ser golpeado, el personaje se encoje, no ve bien por la sangre sobre el ojo y por el aturdimiento. Sanguinetti se avalanza sobre él, y entonces sí, el golpe desde abajo queda justificado.

Aunque tampoco lo diga (y esta cocina ya supera varias veces la longitud del cuento) vi a Sanguinetti cayendo de rodillas, sujetándose la herida, la sangre saliendo a borbotones y, las tripas, deslizándosele entre los dedos (¿García Márquez, Crónica de una muerte anunciada? Quizá...)

Me pongo indicios a mí mismo: después de escribir “limpió el cuchillo en las hombreras del vencido” me pregunté cómo era posible que hiciera esto. Porque ya estaba de rodillas, como escribiste al principio, atontado, me respondí. Tuve que volver y agregar que a Sanguinetti se le caía el cuchillo, no fuera que se debatiera a último momento y me matara al prota. Es que las historias son así, toman muchas decisiones sin que nadie les de permiso ni les pregunte nada. De paso, ese acto, de limpiar la hoja en la ropa del agonizante, es un acto de humillación y desprecio infinitos, pero a Sanguinetti le queda una bala en la recámara.

Última reacción de celos ante la muerte: la frase de cierre, proferida por una boca ahogada en sangre (en un burbujeo).

Duda: ¿de veras ganó Ayala? ¿O la frase se le adherirá a la piel para el resto de sus días? Vaya uno a saber (que es como me gusta que terminen los cuentos).

 

Buenas noches, amables leedores, y gracias por la atención dispensada. 

¡Genial, Óscar!

Imagen de miguel

¡Genial, Óscar!

El "Cómo se hizo" de La noche y los tauras me ha dejado boquiabierto (¡mierda!, me falta un marcianito boquiabierto, lo sustituyo por un ojiabierto) Sorprendido. Se ve perfectamente el trabajo de campo que lleva a que esta palabra, y precisamente esta, esté aquí y no allí. Se ve que no hay paja, que todas las frases cumplen con su misión. Se ve que un buen texto no es espontáneo, que hay que currárselo y mucho.

No hace falta que lo digas, creo que todos hemos visto la imagen de Sanguinetti cayendo de rodillas y la luna llena como testigo. Muy bueno el detalle de la luna llena para que pudieras verlos. Aplauso

También se ve que tienes enchufe con Borges. ¡Qué suerte!

Felicidades de nuevo, Óscar.

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Miguel

Lo dicho, necesito al

Imagen de Geli

Lo dicho, necesito al marcianito del sombrero. Subscribo también cada una de las palabras dichas por Miguel. Yo no lo habría expresado mejor Encantado.

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Geli

Gracias por los elogios,

Imagen de Oscar

Gracias por los elogios, chicos.

Creo que ha sido un ejercicio interesante: me obligué a explicar (y explicarme) los pasos que di desde la frase de marras hasta concretar el relato. Muchas veces este trabajo no es del todo consciente. Habría que repetirlo con otros autores frente a sus escritos. ¿Qué opinan?

Saludos

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Estupenda lección de cómo se

Imagen de DavidRubio

Estupenda lección de cómo se pergeña un relato. Una frase, una idea, imaginación y ... sentido común para que tenga sentido!

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

DavidRubio

Para que conste en actas:

Imagen de Oscar

Para que conste en actas: escribo miles de burradas, desde simples oraciones hasta una o dos cuartillas, y su destino suele ser "archivo guardar" que equivale al cesto de los papeles. No todo sale bien, por el contrario, la mayoría de la producción es chatarra.

Saludos y gracias por el comentario, David

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Déjese de zarandajas y

Imagen de Geli

Déjese de zarandajas y continúe escribiendo y publicando en Borradores. Nosotros lo disfrutamos, y cuando lo creemos conveniente, le corregimos. Usted, siga, siga. DeleGuiño .

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Geli