Un billete para el Paraíso

Imagen de DavidRubio

Género: 

  • Otros géneros

Enlace al texto: 

Nueva solución publicada.

Comentarios

Los apuntes de Geli y Oscar

Imagen de DavidRubio

Los apuntes de Geli y Oscar sobre el relato eran los siguientes:

1. Verosimilitud

2. Demasiadas explicaciones

3. ¿Por qué no se marchó con el premio sin más?

4. El final cuando le daba dinero a la amante, madre de su hijo.

Respecto a la verosimilitud: En el relato le pasaban demasiadas cosas a Paco. Creo que en un relato deben pasar cosas improbables. Estuve dándole vueltas y me resistí a hacerle la vida más fácil a Paco. Me he decantado por trabajar la situación inicial. Si un meteorito resuelve una historia es inverosimil si aparece "deus ex maquina" al final. Pero ¿qué sucede si se anuncia en la situación inicial?. En el mundo de esa hipotética historia ya se convierte en una posibilidad real. En este relato me he decantado por situar a Paco como un aprovechado con problemas de salud, aficionado a la loteria, que se casó por dinero y que resulta que tiene una amante que lo ha pillado. Es el punto de arranque. A partir de ahí el único acontecimiento que es inesperado es el atraco. He tratado de meter a los atracadores inmediatamente tanto en la primera escena como seguido a la presentación de Paco. El problema de la anterior versión es que primero estaba muerto, luego nos sale el embarazo, después los atracadores y finalmente le toca la loteria cuando nos enteramos que le gusta jugar. Era una escalada difícil de creer. Para reforzar la importancia del sorteo le he dado protagonismo en el título. ¡A ver si así solucioné el problema de la verosimilitud!.

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

DavidRubio

Respecto a las explicaciones,

Imagen de DavidRubio

Respecto a las explicaciones, defecto que por inseguridad me cuesta corregir, creo que las he reducido al mínimo. Apuntadme las que sobren.

En cuanto a por qué Paco no se marchó con el premio sin más. Aquí he buscado la ayuda de un suegro cabroncete. Paco quiere vivir con tranquilidad sus últimos días para eso la única solución es que se entierren y olviden. De lo contrario siempre habría la posibilidad de que lo buscara la policia o Don Andrés.

El final anterior lo eliminé. En este relato todos los personajes principales son "malas personas" y actúan según su propio interés.

Puff, ¡que rollero!

Un abrazo a todos

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

DavidRubio

Además de solucionar el

Imagen de miguel

Además de solucionar el problema de la verosimilitud, has solucionado el problema del caos. Burla

Dándole un número (por orden de aparición) a cada parte del relato y colocando los números en orden cronológico, así es como queda la primera versión:

3 → 4 → 6 → 5 → 7 → 2 → 1 → 8

O sea, que nos haces saltar en el tiempo cual Tarantino con Pulp-Fiction.

Haciendo lo mismo con esta segunda versión, la cosa queda así:

2 → 3 → 4 → 5 → 6 → 7 → 1

¡Esto ya es otra cosa! Como dices, introduciendo la situación de 1 (encuentran el cadáver) al principio del relato, la historia va encajando a los personajes alrededor de este hecho. El relato es más sólido ahora y se crea un círculo perfecto. ¡Muy bien, David! Aplauso

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Miguel

Un repaso a la puntuación y

Imagen de miguel

Un repaso a la puntuación y otros detalles:

(no se pone espacio entre la raya y el texto, repasa el resto) ¡Qué asco! —sSe oyó decir a quien sujetaba un cráneo cuya carne carbonizada se desgajaba.

Uno de los policías extendió una sábana blanca en el suelo: sobre ella, conforme aparecían, se depositaron (depositaban, por concordar mejor con "aparecían") los restos humanos para ser inspeccionados por el forense.

— ¡Muchachos!, ¡qQuiero la puta matrícula ya! —gritó el sargento a los agentes.

Cuando por fin apareció la placa, llamó a las oficinas centrales para confirmar la titularidad del vehículo. Tras un instante de espera, le informaron de que se trataba del automóvil robado con el que huyeron, esa mañana, los atracadores de la sucursal bancaria. Se habían llevado a un rehén.

—Repíteme su nombre —contestó mientras observaba como el forense guardaba, en una bolsa de plástico, los cinco dientes que se habían desprendido del maxilar.

Al colgar comprobó que casi se había completado el macabro puzzle: sólo faltaba el muslo izquierdo y el antebrazo derecho.

— ¿Ha descubierto algo? (espacio) —le preguntó al forense.

(...)

—Aunque tendremos que confirmarlo mediante el ADN de los dientes, creo que este desgraciado tiene nombre —le dijo al entregarle (¿mientras le entregaba?) una cartera.

(...)

—Francisco Ibáñez —leyó—. ¡Maldita sea! Es el rehén.

 

************* (espacio activo)

 

Como cada lunes, acudió a la Administración de loterías. Vestía un traje caro: (yo pondría un punto y seguido o una coma) Hasta cuando iba informal, el valor de lo que llevaba puesto rara vez bajaba de los seis mil euros.

(...)

—Eres todo un poeta de la suerte, Luís.

Francisco Ibáñez cogió un taco de boletos del mostrador. Sacó la Montblanc que le regaló Don Andrés, su suegro, el día de su boda con Mercedes. Fue durante el banquete nupcial, en privado. Al entregársela, le (lo) miró con severidad y le espetó: “No te confundas. Sé que estás con mi hija por mi dinero”.  

(...)

—Me siento muy mal (espacio) —dijo con voz entrecortada—. Ayer estaba muy nerviosa. ¡Sabes que sólo quiero que estemos juntos!

(...)

— ¿Cuándo se lo dirás?, ¡tTienes que hacerlo pronto! ¡No puedo pasar por esto yo sola!

(...)

— ¿Egoísta?... ¿Quién ha dejado de tomarse la maldita pastilla? ¿Quién ha decidido quedarse embarazada? ¿Quién?! ¡Coff! ¡Coff! ¡Coff!

(...)

Luís le miraba tras el cristal de seguridad: Paco, el ricachón ilusionado en un premio de la lotería, siempre le sorprendía.

—Parece que el sistema anti-rotura de estos móviles no es tan eficaz como dicen —cComentó a Luís mientras le pasaba cincuenta euros a través de la bandeja.

(...)

—Mi mujer dice que jugar a la lotería es de pobres. —Paco recogió los boletos sellados.

(...)

— ¡Ja, ja, ja! Gracias, Luís ¡Coff! ¡Coff!

(...)

Antes de abandonar el establecimiento guardó su apuesta en la cartera: (mejor coma y lo siguiente en minúscula) Justo en el mismo compartimento donde se encontraba un (el) cartoncito con la fecha de la biopsia que debían practicarle el jueves de esa semana.

 

—No estoy de acuerdo con llevar postizos —dijo Eme antes de llevarse la jarra de cerveza a la boca. Tras echar el trago continuó—. He visto en la tele que la poli tiene ordenadores que te los borran.

(...)

Hache rebañó, con la última patata, (no me gusta la pausa que establecen estas comas) la salsa brava del plato. Hacía una agradable brisa. Era miércoles y la terraza de aquel restaurante se encontraba vacía. Cuando apuró su jarra, repasó el plan del atraco que cometerían el viernes siguiente, a las dos y veintinueve minutos de la tarde. (¿No es afinar demasiado las dos y veintinueve? El minuto no es relevante, puedes poner las dos y media)

—O sea, nos metemos allí, sacamos las pipas y nos llevamos la pasta,. ¡Qué novedad Mr. CSI! (espacio)(no espacio) Eme eructó después de hablar.

(...)

—Me preocupa la salida. La autopista está lejos, si llaman rápido a la policía nos podrán cortar el paso antes de llegar (espacio) —repuso Jota.

—No te preocupes, te aseguro que no lo harán. Antes de irnos les quitaremos sus carnets de identidad y nos llevaremos a un rehén. Les diremos que se estén quietecitos hasta que nosotros les llamemos. ¿Habéis dejado ya el coche en el descampado, verdad?

 

(...)

El silencio permitió que todos los tormentos que amenazaban su vida inundaran su cabeza. ¿Cómo evitar el divorcio? Todavía no le había dicho nada del tumor a Mercedes. ¿Podría servirle como parapeto para cuando le contara su historia con Sonia? Tal vez podría sacar partido de los infumables cursos de armonía espiritual para ricas aburridas a los que era tan asidua.

(...)

—Doctor, ¡Coff! (quitaría esta onomatopeya. Parece que se está refiriendo al Dr. Coff Burla) ¿sSi fuera maligno cuánto tiempo me quedaría?  

—No adelantemos los acontecimientos.

—Respóndame, ¿cCuánto? Cada día respiro peor. ¡Coff!

(...)

 

— ¡Menuda choza! —eExclamó el taxista mirando a través de la ventanilla con curiosidad.

—Sí, es bonita —comentó mientras sacaba un billete de cincuenta euros—. Quédese con el cambio.

— ¡Gracias, hombre! ¡Me alegro de que la vida le sonría!

Paco bajó del coche sin contestar. Notó que la herida quirúrgica empezaba a dolerle.  Si dirigió al panel de la puerta y apoyó su dedo índice en el identificador de huellas digitales. La sofisticada cancela se abrió lateralmente.

(...)

—Hola querido yerno, ¿cómo va todo? —dDijo su suegro sin levantarse de su asiento.

(...)

Mercedes se disculpó; durante todo el día se había reordenado el aura y se encontraba terriblemente cansada. Dio un beso en la frente a su pPapi y otro a Paco, en el mismo lugar.

 —Por cierto, te ha llamado una tal Sonia un par de veces. Caterina le ha preguntado el motivo pero no quiso dejar ningún mensaje.

—Gra… gracias, Mercedes.

El padre y el marido se quedaron en silencio.

— ¿Y bien?, ¿algo que tengas que contarme? —Hoy tocaba una de esas charlas. (No veo necesaria esta aclaración)

(...)

—Esa Sonia… ¿no será Sonia Buendía, la directora de Marketing? —pPreguntó su suegro mientras pasaba el dedo por los bordes de la copa.

(...)

—No, no es normal, es una hembra de campeonato y además soltera.

(...)

— ¿No lo sabías? —Papi (¿Don Andrés mejor?) se acabó de un trago su coñac—. Escúchame, sé que te ves con ella. Tengo fotos. Tranquilo, mi hija no lo sabe, por eso no estás buscando cama en un albergue.

(...)

— Recuerdas el día de tu boda, ¿verdad? —Don Andrés hablaba tranquilo, no le hacía falta elevar la voz para ser amenazante—. Nunca me gustaste, pero, hasta ahora, te has portado bien, espero que eso no cambie. ¿Lo entiendes, verdad?

(...)

 —Eso es porque la suerte es para quien se la merece. Y hablando de merecer: ¿Has ido hoy al médico para tratar tu esterilidad? Creo que merezco algún nieto.

(...)

De camino a la sede de la empresa entró en un bar. Esa mañana no había desayunado y era casi la una del mediodía. Al sentarse en el taburete de la barra vio, en los expositores, (también quitaría esta pausa) un delicioso surtido de bollería industrial. Su esposa no le dejaba probarlos. “Tienen grasas y suben el colesterol”, le decía.

—Quiero un café y tres donuts —pPidió Paco.

El costado le dolía con más intensidad que la noche anterior. Cogió el arrugado periódico que el bar ofrecía a sus clientes. Empezó por las últimas páginas, como lo hacía siempre, y sacó el boleto de su cartera.

— ¡Que tenga suerte, amigo! —lLe dijo el camarero que se acercó con el café y un platillo con tres donuts.

 Cuando llegó a la sección de loterías sacó su Montblanc. Siempre rodeaba con un círculo los números acertados, y eso hizo con el dos; después sobre el diez, luego el quince, el veinticinco y el cuarenta. Finalmente, marcó los números estrellas: el uno y el nueve. En total hizo siete circulitos. El corazón se le aceleró y sus ojos se quedaron secos por la falta de parpadeos. Comprobó hasta en tres ocasiones los resultados y fue entonces que (cuando) buscó la tabla de premios: “premio 1ª categoría: 20.000.000 €”. (Alquien ha robado diez millones de euros, y no he sido yo Asustado)

(...)

—Como se dice: “que por lo menos tengamos salud”. Por cierto, ¿hHa ido al médico?, esa tos no tiene buena pinta.

(...)

— ¿Te vas a poner chulito? —lLe respondió Eme apretando aún más la pistola en su costado.

— ¡Relajaos los dos! —iIntervino Jota sin apartar las manos del volante—. Amigo, ya falta poco.

(...)

Paco se recostó en el asiento. Jota se equivocaba. No había ninguna inquietud en su cuerpo; pese a sus manos atadas y la pistola que le apuntaba, disfrutaba de una tranquilidad desconocida en mucho tiempo.

Salieron de la autopista y, apenas un kilómetro después, tomaron un desvío. Sus captores escudriñaban a través de la ventanilla, y en silencio, los alrededores. El vehículo redujo su marcha al llegar a una explanada donde se distinguía un coche blanco entre unos matorrales.

—Ya hemos llegado, bajad —oOrdenó Jota tras accionar el freno—. Amigo, pronto volverás a casa.

(...)

— ¡Ja, ja, ja! —Rio Eme.

— ¿Por qué querrías eso? —pPreguntó Jota.

(...)

—Podría hacerse —respondió lacónicamente Hache—. Pero antes, explícame, ¿pPor qué alguien con ese dinero querría “morir”?

(...)

— ¡Joder, dejemos de hablar y hagámoslo! Con eso podríamos retirarnos —exclamó Eme—. ¿Qué hemos sacado hoy? ¿Doce mil asquerosos euros? Sólo haría falta enviar un anónimo a la policía. El tipo nos da la pasta, llamamos al “papeles” y salimos del país.

—¡Cállate Eme! —cComentó (dijo) Hache—. Amigo, tu Rolex de oro me confirma que podrías tener la pasta. Pero no suelo aceptar la primera propuesta de alguien con dinero y desesperado.

(...)

— Por un atraco, breve secuestro, nos podrían caer siete u ocho años pero ¿sSabes la condena que nos podría caer por asesinato? (sin espacio) … Queremos seis millones de euros.

Paco trató de mostrarse preocupado por el precio: Dejó transcurrir un minuto hasta que aceptó.

Hache en un rápido movimiento sacó su pistola del bolsillo y disparó. Un olor asfixiante a pólvora llenó el interior del coche. Eme, con los ojos abiertos, tocó el agujero en su pecho y vio la sangre en su mano antes de morir.

— Hache, ¿tTe has vuelto loco?! —gritó Jota abriendo la ventanilla.

(...)

—Veo que aprendes rápido —cComentó (dijo) Hache con unas tenazas en la mano.

 

 

(He jugado tus números en el euromillón del martes que viene Globo)

Saludos.

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Miguel

¡Acuérdate de mí si hay

Imagen de DavidRubio

¡Acuérdate de mí si hay suerte! ¡Ja, ja,ja!

La verdad es que en la primera versión quería construir el relato con episodios sin continuidad cronológica. Conforme salían percibí que podía resultar lioso, y decidí hacer un par de saltos. El resultado fue que me quedé a medio camino de todo. Incumplí la máxima de no complicar las cosas demasiado sin motivo. Y visto el resultado final no había razón para haberlo complicado tanto. Al reestructurarlo el resto de cambios era imprescindible para que fuera coherente.

Un abrazo

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

DavidRubio

Me ha dado un vuelco el

Imagen de miguel

Me ha dado un vuelco el corazón esta mañana.

Al abrir el correo electrónico, tenía uno que decía: ¡Enhorabuena! Has ganado un premio en loteriasyapuestas.es Sorprendido

Además de la apuesta con tus números, tenía otra que ya había hecho anteriormente y es la que ha sido premiada con 11,50 € !!!

Borracho feliz

La tuya no ha sido premiada esta vez, la jugaré un tiempo a ver... Risa

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Miguel

Yuhuuu! ¡Somos ricos!

Imagen de Geli

Yuhuuu! ¡Somos ricos! Risa

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Geli

¡Mañana es el Euromillón!

Imagen de DavidRubio

¡Mañana es el Euromillón! ¡Nos faltan horas para repartir el botín!

Texto plano

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

DavidRubio